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La procesión va por dentro.

Posted by Carlos Torres On 24 octubre 2010 0 comentarios
Hablar del Señor de los Milagros es hablar de toda una tradición histórica-religiosa de cientos de años que la verdad sólo conozco lo general, osea lo que me enseñaron en el colegio y demás información que se puede encontrar en libros o Internet. La verdad es que nunca fui un católico al pie de la letra, tampoco pretendo serlo, no voy a misa los domingos, tampoco sé las frases que se repiten después que el padre habla, es más, si me me preguntan los elementales diez mandamientos que todo buen católico debe saber, con suerte me acordaré de cuatro o cinco.
No sé si será un pecado, no sé si me iré al infierno (si es que existe), lo que sí sé es que cada año que pasa me deleita más toda esta cultura de la fe que se puede llegar a vivir en octubre. Desde que tengo uso de razón asisto a la procesión del Señor de los Milagros, de niño acompañado de mi tía y mi abuela, luego con los años ya íba con mis hermanos y/o primos. Ahora en estos últimos años he tenido que presenciarlo solo por un tema de tiempos.

No pretendo ser el más católico con esto, ya lo he explicado lineas arriba. Pero esa imagen tiene algo que me llena los ojos y algo más. De hecho, la pintura puede llegar a ser una obra de arte pero me refiero a algo más que eso, es como ver el fondo y no la forma, en fin.

En mi familia todos son católicos-creyentes, aunque ese es un dato extra-oficial, pero tengo que hacer mención especial para mi tía Carmen (prácticamente mi madre), que luego de estar meses postrada en la cama de un hospital, y luego de una intensa lucha contra algunos caprichos del destino, pudo finalmente salir triunfante de aquel lugar.Aún recuerdo las cartas que ella me mandaba estando internada, yo aún estaba en el colegio y en ese momento no entendía muy bien lo que me escribía, o tal vez, no quería entender, solo quería que todo pasara y que ella vuelva con nosotros. El tiempo (o quizás alguien más) quiso que mis suplicas y las de toda mi familia se hicieran realidad, mi tía se recuperó por completo, y con ella la felicidad de todos. Han pasado más de 10 años desde ese mal momento que nos tocó vivir, ella ahora está felíz ahora con su hijo y aunque su esposo no se encuentra en el Perú, no falta mucho para que vuelva y complete la familia y la alegría que tanto se merece. Yo, al volver a leer cualquiera de las cartas que aún conservo, ahora sí puedo entender palabra por palabra lo que ella me intentaba decir, y confieso, es inevitable quebrarme en ese momento, hasta el punto de derramar un par de lágrimas... pero quién sabe, quizá sean de alegría.



El video adjunto es del recorrido procesional del lunes 18 de octubre, justo en la esquina de Jr. Junín y Jr. Lampa en el Centro Histórico de Lima, en lo poco que pude grabar con el celular y a pesar de la mala calidad, se puede apreciar la gente amontonada, pero la imagen muy muy de cerca y cara a cara. Fue grandioso estar ahí, en ese momento y con tremendo personaje al frente. Para todo lo demás, existe MasterdCard.

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